más no lo logrará, no voy a dejar,
y miraré con orgullo los retos cumplidos,
los atardeceres compartidos,
él niño llorando e implorando por mí.
Y quizá tarde, el tiempo no es el mismo allá en lo alto-
Hay que dejar la egolatría a un lado.
Si importamos sin embargo lo hacemos más con trabajo a los demás.
Oscuras pueden ser las horas contadas ayer,
no vemos ese reflejo brillante que nadie más puede
provocar sino es ese que te procura,
que no vez, no entiendes, no crees, por tu inmadurez celestial.
Y tu atuendo elegido es como el amanecer, tu abrigo como la porcelana,
y tus ventanas, esas son como ensalada, aquella que es típica mas si
la pruebas bien y la haces bien es tan gourmet.
Cada palabra que te callas será tu única arma en la jornada elegida.
Nallely Reyes
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